¿Internet puede mejorar o empeorar la salud?

Internet es un aliado para la salud, allí encontramos desde consultas remotas con especialistas hasta operaciones que se han logrado hacer a distancia y gracias a la conexión. Ahora es momento de ver cómo se puede aprovechar esto para mejorar la salud y no empeorarla.

Internet es el banco de respuestas más usado en el mundo para resolver cualquier tipo de problema, desde cosas sencillas, como hallar una dirección, hasta tareas más complejas, como estudios certificados. Sin embargo, pese a esa riqueza de información, algunas personas no saben cuándo una respuesta es suficientemente acertada, completa o incluso verídica.

Actualmente el 48,3% de los internautas usa la red como fuente de información en salud1. Según Google Trends, servicio que ofrece Google para valorar las tendencias de búsqueda en internet, el 40% de la información que buscamos sobre salud se refiere a algún tipo de enfermedad. Entre las más buscadas se encuentran cáncer, gripa, diabetes, diarrea, alergia, depresión, alzhéimer, VIH/sida, anorexia y párkinson2.

Este fenómeno de búsqueda de los síntomas, tratamientos, pronósticos y causas de las enfermedades en internet ha generado tal impacto, que entidades como la OMS han determinado el surgimiento de un nuevo comportamiento que se denomina ‘cibercondría’ o ‘hipocondría digital’ y se entiende como “tendencia del usuario a pensar que tiene todas las enfermedades sobre las que lee en internet. Son personas que consultan “médicos virtuales” para identificar la causa de pequeños problemas de salud, como dolores de cabeza, por ejemplo. A partir de ahí, con un poco de información y mucha imaginación, terminan pensando que tienen algo grave, originando un trastorno emocional”3.

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Comportamientos como este podrían desatar repercusiones negativas en el estado de salud física y mental. Pero por otro lado existe un sinnúmero de beneficios que internet proporciona en la vida diaria. En la actualidad hay más de 40.000 aplicaciones de salud y medicina para descargar desde la tienda de Apple y 97.000 sumando todas las tiendas de aplicaciones móviles, según el último estudio del Institute for Healthcare Informatics (IMS). De ese número el 70% corresponde a apps de bienestar y ejercicio físico y el 30%4 está dirigido a los profesionales en salud y sus pacientes. Todas estas iniciativas buscan democratizar la salud, hacer que la información llegue a todos los lugares y personas que la necesitan, por ello el problema no se centra en la disponibilidad de información, sino en lo que el usuario hace con los datos ofrecidos. Debido a esto es necesario un buen juicio y mucho criterio para determinar qué información es adecuada y verídica.

Uno de los fenómenos más estudiados en la actualidad es el surgimiento de comunidades virtuales encargadas de apoyar a los pacientes en todo el proceso de la enfermedad desde el diagnóstico correcto hasta el tratamiento, o incluso en casos en los que se puede hallar una cura, apoyar el proceso de reanudación de actividades en la cotidianidad después de la enfermedad.

Estas comunidades se han destacado por su importante papel en la comunicación en torno a la salud y en su trabajo de empoderamiento para que el paciente logre mayor autonomía en la autogestión de la enfermedad y mejoras significativas en su calidad de vida. De esta manera, las comunidades digitales que surgen alrededor de algún tipo de enfermedad son útiles para satisfacer necesidades emocionales, tangibles, informacionales o evaluativas.

“Internet y las Tic han propiciado un fenómeno emergente de comunicación social en salud, basado en la posibilidad de interactuar activamente en espacios virtuales donde se comparte información, vivencias, recomendaciones y soporte entre un grupo de iguales que, afectados por algún problema de salud, se agrupan para solventar necesidades de cuidado, no cubiertas suficientemente por el sistema sanitario”5. Esto se da de manera específica en los pacientes con diagnóstico de ER (enfermedades raras), ya que estas en la mayoría de los casos implican inmovilidad, apaciguando así la percepción de aislamiento y despertando sentido de pertenencia.

“Las comunidades virtuales pueden revolucionar la asistencia sanitaria, pues favorecen el cambio del actual paradigma centrado en las instituciones por un modelo centrado en los pacientes. Esto se enmarcaría dentro de un contexto de cambio global de los sistemas sanitarios, donde los pacientes desempeñarían un papel cada vez más relevante”6.

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¿Internet puede mejorar o empeorar la salud?

Aquí te damos unas recomendaciones al momento de investigar en línea sobre temas relacionados con alguna enfermedad:

  • Distingue emergencias de urgencias y de enfermedades generales: la enfermedad genera momentos de debilidad y vulnerabilidad que pueden llevar a que el paciente busque soluciones rápidas a sus dolencias. Pero cuando la salud está comprometida lo ideal es acudir al centro médico cercano, pues no todas las enfermedades son iguales y algunas requieren atención en el corto, mediano y largo plazo. No obstante, si los síntomas no son graves o crónicos, puedes recurrir a internet para informarte sobre tu padecimiento.
  • Consulta en sitios oficiales o fuentes avaladas: la información en internet proviene de cualquier parte y no todas las personas cuentan con las competencias o formación en salud para dar información correcta, por ello te recomendamos entrar a sitios confiables y en lo posible certificados por entidades públicas de salud.
  • Evita automedicarte: a pesar de tener información suficiente sobre una enfermedad, evita tomar medicamentos sugeridos en línea, ya que la dosificación debe ser dada por un profesional de la salud que luego de la valoración médica tenga en cuenta historia clínica del paciente para formularle la medicación requerida.
  • No proporciones datos personales: si deseas participar en comunidades digitales enfocadas en alguna enfermedad específica, evita entregar datos personales o financieros. Antes de tomar cualquier decisión, establece un nivel de confianza suficiente para saber con quién estás tratando.
  • No te autodiagnostiques: por más parecidos que puedan lucir los síntomas que padeces con los de alguna enfermedad encontrada en internet, no asumas un diagnóstico sin la supervisión de un profesional de la salud que pueda acompañarte en la enfermedad.

En internet puedes encontrar todo tipo de información valiosa en temas de la salud, pero es necesario que sigas las recomendaciones anteriores y cuentes con el aval de un médico que despeje tus dudas y te acompañe con su criterio profesional.

Fuentes:

  1. Morder, A., Pere, F. (2017). Marketing Digital HealthCare. Ibukku. Recuperado de: https://books.google.com.co/books
  2. Azor, F. (2015). Los peligros de consultar síntomas por internet. Gabinete de Psicología. Recuperado de: https://gabinetedepsicologia.com/los-peligros-de-consultar-sintomas-por-internet-psicologos-madrid-tres-cantos
  3. Zednik, H.; López, C., y Tarouco, L. (2015). Adicciones digitales: El papel de la escuela frente a un uso consciente de la tecnología, en Nuevas Ideas en Informática Educativa. Recuperado de: http://www.tise.cl/volumen11/TISE2015/638-643.pdf
  4. Betancur, L. (2014). Las ‘apps’ que cuidan su salud. El Tiempo. Recuperado de: http://images.et.eltiempo.digital/estilo-de-vida/salud/apps-para-la-salud/14240916
  5. Seco, M. y Ruiz-Callado, R. (2018). Las comunidades virtuales de pacientes con enfermedades raras. Análisis de su influencia en la toma de decisiones y en el cambio de conductas relacionadas con el proceso de enfermedad, en Salud Uninorte. Barranquilla (Col.) 2018; 34 (1): 160-173. Recuperado de: http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/salud/article/viewFile
  6. Estévez, F. (2010). Comunidades web como herramienta para la promoción de la salud y prevención de enfermedades, en Rev Esp Com Sal. 2010;1(1):3-8. Recuperado de: http://www.aecs.es/1_1_comunidades_web.pdf